Los límites
La amo cuando está
demasiado lejos
o demasiado cerca;
las distancias medias
sólo sirven para amores a medias
y nosotros amamos al límite:
aquí se juega a trueno
o se juega a nada.
no me hables de paseos por el parque,
ni del sol mirándonos desde el lado oblicuo
de las barcas del retiro,
que no quiero besos mantequilla,
ni palabras que a los veinte minutos
todas juntas signifiquen lo mismo.
deja – por favor – ya de explicarme
la conveniencia de usar el transporte público,
porque seguramente mañana, desaparezca
a ciento cuarenta kilómetros por hora
y acelerando por la autopista
no me ames tanto, nunca
me quieras tanto,
como si fuera la única luz necesaria,
no quiero ser azul, ni verano,
no quiero ser la tarde tranquila
que espera las horas
al borde de tu mirada
no me ames tanto, nunca
me quieras tanto
porque vendré a destruir el árbol
y a quemarte todas las raíces
créeme si te digo,
que lo que yo necesito,
es el bosque ardiendo,
y todas las llamas vivas.
© Eva R. Picazo
