(III)

hay algo perverso en el ser humano,

una ausencia de verdad,

como si fuera más correcto

disfrazar la saliva y regalarnos,

como si al escucharnos

comprendiéramos

pero no lo hacemos

vivimos de mentira en mentira,

masticando dolor

la prudencia es una niña

con cara de asombro

contemplando el mundo

© Eva R. Picazo

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(II)

un abrazo sordo,

un vacío de paredes y personas

lo recuerdo desde la sien

p a l p i t a n d o

dices:

⁃ allí estaré siempre

y siempre se me hace interminable,

imagino esa eternidad en un vaso

dos hielos solidificados

fusionándose

al tiempo que se derraman,

hay finales que no acaban

como ríos larguísimos

desembocando en mi

© Eva R. Picazo

(I)

hay algo roto en el silencio

allí donde la pupila baila,

vemos amor domesticado

como un animal primario

la necesidad de comprender

cuantos pedazos seremos capaces

de sostener en las manos

un cuerpo incompleto llora,

como lloran las heridas nuevas

haciéndose ruido en el mapa

como lloran estos ojos

tan estúpidos

tan ajenos a mi

© Eva R. Picazo

Jugando de nuevo a “Palabras prestadas”

Cinco palabras, un poema, o como disfrutar jugando con ellas. Esta es la propuesta de Palabras prestadas, que cada 15 días propone para que quien quiera pueda participar, el premio es un libro, pero eso es lo de menos, lo interesante es conseguir que las palabras propuestas se diluyan en el texto, y no parezca que se metieron con calzador. A mi lo que me divierte de verdad es jugar con el significado, dándole otra visión y no la esperada. Llevaba ya tiempo sin participar y no hay que olvidar las buenas costumbres, sobre todo aquellas que nos hacen disfrutar.

LAS PALABRAS:

*(bruja, luna, monstruo, aguazul y pancake.)

MI PROPUESTA

No me digas que me quieres
golpeando tu zapato
contra el vientre

que no quiero escuchar

-otra vez-

el ruido sordo de las llaves
en la escalera

No me quieras tan intenso,
tan demente,
que se me salten los puntos
de tus caricias.

A golpes,
aprendo a mirarte desde el suelo,
como al monstruo
de mis noches de niña,
aún sabiendo,
que no amanece con pancake
sobre el hule de mi madre,
porque hace tiempo que las brujas
se quedaron en mis cuentos.

No sé si gritas
cuando cierro los ojos hinchados,
y salgo de mi cuerpo,
ese que golpeas,
con la cobardía
del que se cree más fuerte.

No fue bastante, me dices,
y me quieres muerta,
mientras me amas
como haría un loco
estrellando mi cabeza
contra la luna del coche.

Lloran conmigo
los gatos en la acera,
somos río
de dolor y lluvia,
cualquier tarde de otoño
desgastada y gris,
nos vertemos en el aguazul,
como un manantial
de tristeza

© Eva R. Picazo

PALABRAS PRESTADAS