Año 20 Poema IX

Hay días de empezar una guerra

o acomodarte en lo fingido

como si nos salvara la suerte


te vi por dentro,

y no sé si es ese temblor

cuando pasas sin detenerte

el que me lubrica y me sacia


quizá no son del todo ciertos

los ojos que se asoman

a esta coraza,

tal vez no entendamos

la matemática de la carne

como la contaba Rayden,

porque somos el árbol devastado

por un fuego no extinguido


no tienes miedo,

y te creo,

aquel que tiene miedo,

no está vivo,

y no imagino unos ojos

con más hambre que los tuyos


© Eva R. Picazo

Año 20 Poema VIII

Qué habrá en tu cabeza,

qué espectáculo estará sucediendo

ahora, que no te veo,

mi mente se parece a las calles

de cualquier barrio de Madrid,

con las cuerdas en las ventanas

y la ropa colgando como las palabras

que aún no he pronunciado

imagino líneas rectas conectando

tus neuronas y al final de cada una

la espiral a modo de interrogante

para mi es más sencillo florecer,

habito un cuerpo transparente

como un libro abierto para ti

© Eva R. Picazo

Año 20 Poema VII

Rara

como un interrogante abierto

en un país sin preguntas,


como el mástil que aprieto con las piernas

para no derramarme,


como ésta boca que sonríe,

que besa y que muerde


tan rara


como un lunes sin cafeína,

como el abismo de tus manos

cuando te has ido,


como cuando te invito a entrar

y te grito d e s p a c i o


fóllame, joder

© Eva R. Picazo

Año 20 Poema VI

Nos escribimos mensajes
pero en realidad estamos abrazados
en el campo, en una noche suave
sintiendo como nacen las caricias
c
a
e
e
l
m
i
e
d
o
 
bajo la luz de la luna
Nos escribimos mensajes
pero en realidad cada noche soñamos,
somos socios, sacamos cuentas
en una fábrica de cariño inoxidable

© Eva R. Picazo

Año 20 Poema V

El secreto está en cerrar los ojos

sentir la sangre

p a l p i t a r

quitarle autoridad a la cabeza

que no piense,

que no se atreva,

que no interrumpa

Que palpite la sangre entre las piernas

y cuando llegues,

que el hambre crezca y que no cese

que sea fuerza y embestida

furia, y grito

que nos corramos

como el mar

hasta el silencio

© Eva R. Picazo