(la estupidez no tiene días libres)

vamos a colocar al talento
en medio de la noche

solo

desnudo

hagamos que agache la cabeza,
que sienta vergüenza,
que se esconda,
que tenga miedo,
que la ciudad no sea bastante

hagamos
que no le contenga

destruyamos cada idea,
destrocemos uno a uno
el pensamiento,
la certeza de lo auténtico

-la luz primera-

vamos!
que nada brille si no es nuestro

que nada sea

© Eva R. Picazo

(nunca sé como hacer piedra el corazón)

bajo la piel
está creciendo un árbol,
estira sus ramas,
me penetra intensamente
y duele cada centímetro

se enrosca furioso
a lo largo de mis brazos,
bombeo desde fuera,
pongo el peso suficiente,
como si su fuerza
fuera un reto innecesario

él obstinado aparece,
me dibuja en relieve
y no sé si es él

o soy yo 

somos lienzo desnudo,
absurdos dibujos
en un mundo estúpido,
como arañas ciegas
tejiendo su casa

me está creciendo un árbol,
le alimento como a un niño
que acaba de nacer.

© Eva R. Picazo

(las palabras son agujas con las que cosernos)

el límite entre mi cabeza y la cordura,
es como ese vaso en el borde,

un vacío vulnerable a cualquier cambio,

el cristal intacto y yo muy quieta
no es fácil vivir con uno mismo

aunque el tiempo se empeñe

en ir presentándonos a cada paso,

como si no supiéramos ya 

que la debilidad no es una virtud

para el siglo que vivimos
no hay aire en los metros consumidos

y me obligo a respirar, 

con los dedos al borde del vaso 

que sigue quieto en la mesa

vamos a meter el miedo 

bajo las raíces, 

que no quede nada,

que no nos duela
si dar un paso es avanzar

quiero hacerme memoria y ruido
soy la chica de la viñeta del final
seda y niebla,

clavel y espada

látigo y rosa
[el final es un guiño a la dedicatoria que me hizo Batania, en su libro “Poemas y pintadas”. Así te veo, me dijo, y así soy]
© Eva R. Picazo 

 

sabes

que lo que crees que tienes

no te pertenece,

pero darías tu rodilla izquierda

la que siempre se lleva los golpes

para no compartirlo

sabes

que lo que duele

es porque está vivo,

muerde en el estómago,

y te araña y te golpea

porque sabes,

que el camino fácil

conduce a las alcantarillas,

a veces somos

como las cloacas que pisamos,

y solo nos mantenemos erguidos

bajo nuestras piernas
hay días para la vergüenza,

la integridad convertida en desolación

como ese pájaro que no puede volar

solo

desde el suelo

después amanece,

y te abrazas perdonándote,

con esa humanidad

que nos hace exactos,

sin la duda,

sin las sombras,

amanece

© Eva R. Picazo

cuando quieres a punto de rabia,

escupes las palabras en una lluvia 

que esparce y que no lava,

como si escociera su sal en granito

y te devastara los ojos para solo verte

cuando quieres así, que ni un océano

sería capaz de hundirte y asfixiarte,

los versos escapan del cuaderno

y vida es calle y sol y tú

© Eva R. Picazo